Bandas Alienígenas: Dead Moon

Desde que comenzaran su andadura en Clackamas, Oregon, en 1987, Dead Moon han sido, seguramente, el mejor exponente del rock de garaje, con una filosofía totalmente DIY (hazlo tú mismo), grabando, mezclando y editando sus propios discos, hasta alcanzar el estatus de banda de culto.

El grupo fue constituido por el matrimonio Fred (guitarra) y Toddy Cole (bajo), junto con el batería Andrew Loomis, permaneciendo esta formación invariable hasta su disolución en 2006, e incluso en posteriores reuniones puntuales (hasta la muerte del último el 8 de marzo del pasado año).

Pero hubo un largo camino previo. En el momento de fundar Dead Moon, Fred Cole contaba con 39 años, habiendo pasado antes por una multitud de proyectos de poco éxito, desde que iniciara su carrera musical con apenas 15, a mediados de los años sesenta. De sus primeros años, lo más reseñable sin duda fue su pertenencia a The Lollipop Shoppe, un grupo con influencias tales como Love o 13th Floor Elevators. Grabaron un único disco, titulado Just Colour, que incluía su fenomenal single de garaje psicodélico You Must Be A Witch. La banda, en la cual Cole se dedicaba exclusivamente a la voz, se disolvió poco después.

You Must Be A Witch, tema de 1968 de The Lollipop Shoppe, una de los primeros grupos en los que estuvo Fred Cole

Durante los 70, ya casado con Toddy, y habiendo tenido dos hijos juntos, se mudaron a Alaska, donde vivieron alrededor de un año alejados de la música, y de la civilización en general. Más tarde se trasladaron, ya para quedarse, a Oregón, donde montaron una tienda de guitarras. Tras algún que otro proyecto musical, Fred enseño a Toddy a tocar el bajo, formando juntos The Rats, con los cuales grabaron tres discos, en una onda punk pero algo al margen de la escena.

Finalmente, y tras algún escarceo con sonidos de tipo country alternativo, fundan la banda que hoy nos ocupa.

Curiosamente, si la vida y obra de Cole hasta finales de los 80 se puede definir como errática e inestable, todo lo contrario podría decirse de la trayectoria de Dead Moon, publicando incesantemente una considerable cantidad de discos con un estilo y producción bastante homogéneos, viviendo siempre en el underground, y sin apreciarse una evolución demasiado aparente, entendiéndose en este contexto como virtud.


Graveyard, extraído del In The Graveyard, de 1988

No es fácil por tanto narrar la historia del grupo como una sucesión de hitos logrados, de singles de éxito, o de conciertos multitudinarios. Tiene más sentido describir una dinámica de trabajo coherente y constante. Unas canciones técnicamente sencillas pero con un gancho y una garra muy particular. Puede uno estar escuchando ya sea el quinto o el décimo disco de Dead Moon y el sonido es igual de “maquetero” (con cariño) que en su primer trabajo. Es sin duda gran parte del encanto de su música.

Bajo una ejecución musical con sus limitaciones se esconden unas composiciones geniales, con momentos para la rabia y momentos para la sensibilidad, que sacan el máximo partido a un puñado de acordes. ¿No es a veces eso lo más difícil de conseguir?

Otra característica estilística del grupo es su mezcla de riffs propios del punk o rock alternativo con ecos melódicos del garaje de los 60, sin duda fruto de la extensa trayectoria de Fred Cole.

La voz principal corre a cargo de éste, si bien los coros de Toddy están siempre presentes, y también es protagonista vocal de varias canciones por disco.


54/40 or Fight, extraído del Unknown Passage de 1989

Prácticamente todos los lanzamientos de Dead Moon son auto-producidos, grabados en maravilloso mono, por cierto. Son además esencialmente auto-fabricados,  y es que además de realizar sus propias portadas (casi siempre en blanco y negro), han prensado ellos mismos el máster de 13 de sus discos, nada más y nada menos.

Como anécdota decir que la máquina de prensa en cuestión fue la utilizada para el master del “Louie Louie” de The Kingsmen, la canción garaje por excelencia.

En concierto la banda tampoco decepciona, y apuesta por la misma inmediatez que muestra en sus discos. Las canciones, por su naturaleza, no distan mucho de su registro en estudio (grabadas también en vivo), y si acaso, lo que puedan perder en precisión lo ganan en intensidad.

Visualmente, los tres músicos en línea en una posición estática (con la batería bien al frente del escenario). Por lo demás, una puesta en escena, que no lo es tal, sin haber ningún comienzo de show espectacular, ni un desarrollo de concierto demasiado estudiado, aparentemente. Únicamente, tocar tema tras tema, calentando al público progresivamente en base al propio sudor de la banda.

Dead Moon Night, extraído del Unknown Passage de 1989

Con todo, el reconocimiento de la banda siempre ha sido mayor en círculos minoritarios, y en gran parte entre otros grupos musicales que los han reivindicado como influencia (especialmente en la escena grunge y alternativa del momento). Asimismo su acogida siempre ha sido mejor en Europa que en su propio país, sobretodo en sus inicios.

Un buen lugar para comenzar o para conocer mejor Dead Moon es el recopilatorio doble Echoes Of The Past que recoge una selección de 49 temas realizada por el propio Fred Cole (como no podía ser de otra forma) en la que incluye unas tres canciones por disco, en orden cronológico, abarcando casi todos sus trabajos, a excepción de su último álbum, Dead Ahead de 2004.


Walking On My Grave, del disco Defiance de 1990

 

Discografía parcial:

1988 – In The Graveyard

1989 – Unknown Passage

1990 – Defiance

1991 – Stranded In The Mystery Zone

1991 – Live Evil

1992 – Strange Pray Tell

1994 – Crank In The System

 

BONUS TRACK: 

Concierto de 1991

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