Bandas Alienígenas: Can

A lo largo de las diez entradas registradas hasta ahora en nuestra sección Bandas Alienígenas, os hemos presentado a grupos que consideramos interesantes por diversas razones, ya sea por haber sido abiertamente experimentales, por haber sido pioneros de algún estilo o escena, o simplemente por haber registrado discos de gran nivel y no haber tenido demasiado reconocimiento.

Hoy es el turno de Can, una de las bandas más innovadoras que sin duda podamos encontrarnos, que con cada uno de sus discos supo reinventarse, empujando una y otra vez la barrera de la creatividad a límites muy pocas veces igualados por ningún otro grupo en la historia de la música moderna. Cada uno de sus primeros álbumes, grabados en años consecutivos, podría parecer distanciado del anterior en una década, ganándose a pulso el adjetivo de visionarios, y siendo una gran influencia para grupos posteriores como Radiohead, Sonic Youth, Throbbing Gristle o Wire, por nombrar unos pocos. Es decir, estuvieron tan adelantados a su tiempo que sus discos seguían siendo válidos como vanguardia inspiradora para algunas de las bandas más rompedoras surgidas muchos años después.

Creada en 1968 en Colonia, Alemania, Can pertenece (al igual que Amon Düül II, sobre los que ya escribimos aquí) a la siempre sorprendente escena denominada vagamente como Krautrock o Kosmische Musik, nacida a finales de los 60s de ambientes estudiantiles y revolucionarios bajo el influjo de referentes musicales como Karlheinz Stockhausen, The Mothers Of Invention (liderados por Frank Zappa), The Velvet Underground o Pink Floyd, entre otros.

La formación musical de los componentes de Can es destacable. Irmin Schmidt, director de orquesta y pianista/teclista de conservatorio. Holger Czukay, bajista en el grupo, estudiante de composición junto a Schmidt en la escuela de Karlheinz Stockhausen, (uno de los pioneros en música electrónica ya desde los años 50, que debe entenderse en el contexto de las experimentaciones pertenecientes a la música clásica contemporánea). Michael Karoli, guitarrista, y Jaki Liebezeit, batería, por su parte, militantes anteriormente en alguna formación de jazz, por lo que no eran ajenos ni a la improvisación ni a la exploración. El artista afroamericano Malcolm Mooney, que obtuvo cierta fama como escultor en Nueva York antes de trasladarse a Alemania, asumiría el rol de vocalista.

En 1968 completan su primer álbum de estudio, con el nombre tentativo de Prepared To Meet Thy Pnoom, no obstante, y por falta de apoyo discográfico para su publicación, éste no vería la luz hasta 1981 bajo el título de Delay 1968.

Buscando la publicación de su primer larga duración, en 1969 graban Monster Movie, un trabajo en teoría más accesible que el proyecto Prepared To Meet Thy Pnoom, pero que no renuncia ni un ápice a la experimentación. El disco consta de cuatro temas y es, a su manera, el más “garagero” de toda su discografía, fundamentalmente por las canciones Outside My Door, con armónica y teclado acompañando la voz chillona de Mooney, y Father Cannot Yell, cuya parte inicial está inspirada en el European Son de The Velvet Underground, y que evoluciona a sonidos que en otra década denominaríamos post-punk, ¡pero en 1969! La cara B queda dedicada en exclusiva a You Doo Right, una fantástica pieza de 20 minutos conducida por ritmos tribales, y que según cuenta la leyenda fue extraída de 6 horas de cinta grabada con la improvisación original.

Poco después de completar la grabación de Monster Movie, Malcolm Mooney abandona la banda tras sufrir un colapso nervioso, y vuelve a los EEUU a recomendación de un psiquiatra, que al parecer pensó que la música de Can no iba a beneficiar en nada su salud mental. A modo de transición, en 1970 recopilan y editan Soundtracks, una serie de piezas que habían formado parte la banda sonora de varias películas independientes. Por la naturaleza heterogénea de los temas, esta referencia se considera una curiosidad, sin alcanzar la ambición creativa del resto de sus primeros discos. Se trataría de un aperitivo para lo que llegaría a continuación.

Czukay y Liebezeit habían entrado en contacto con Kenji “Damo” Suzuki, artista japonés que se había trasladado a Alemania y se ganaba la vida como podía actuando en la calle. Esa misma noche, actuaría con ellos en concierto, y pasaría a formar parte del grupo como cantante. Suzuki se demuestra más versátil y elástico que Mooney, y si bien también tiende a cantar intencionadamente de una forma repetitiva, casi como de mantra, maneja mejor los bucles y aporta recursos más frescos.

Al año siguiente, en 1971, Can graba el doble Tago Mago, posiblemente su mayor obra maestra, siendo considerado como uno de los mejores discos de la historia, de cualquiera de los géneros. A lo largo de su hora y cuarto y duración, podemos encontrar tanto composiciones bien definidas (Paperhouse, Mushroom y Oh Yeah) como extensas jams improvisadas, ancladas en un repetitivo patrón rítmico, pero con figuras sonoras constantemente cambiantes que se entrelazan y que invitan a vaciar la mente y a absorber toda la musicalidad encerrada en esta obra (por ejemplo, en la fantástica Halleluhwah).


Versión acortada de Halleluhwah

Como en grabaciones anteriores, incorporan recursos de edición analógica (corta-pega de cinta, reversión, alteración de sonidos, etc.), con una maestría pocas veces alcanzada hasta la fecha (con el permiso de Zappa). Czukay solía ser la mente pensante detrás de este trabajo, recopilando las largas sesiones del grupo, incluyendo también momentos grabados sin que los otros componentes lo supieran, y reorganizando las partes y dotando a los riffs y grooves de una estructura lógica y compleja. El momento más introspectivo y cerebral del disco lo conforma la dupla Aumgn y Peking O, que juntas suman 30 minutos de experimentación extrema, que van desde pasajes abstractos cercanos al noise en la primera de ellas, hasta disonancias electrónicas y libre expresión totalmente caótica en la segunda. No es fácil de digerir para cualquier oyente, pero la combinación de notas y ruidos esconde momentos sorprendentes.

En 1972 ve la luz Ege Bamyasi, referencia que, como el Tago Mago, es un muestrario de indagación y de sondeo de territorios intransitados. La duración media de los temas es menor que en su disco anterior, y las melodías son posiblemente algo más concisas, y ceñidas a una estructura de canción, sin querer decir que eso sea mejor o peor.


Curioso single que se sacó de la manga Can para acompañar Tago Mago

Destacan canciones como Pinch, Vitamin C o Spoon, que cierra el disco. Ésta última fue lanzada como single antes de la grabación de Ege Bamyasi, llegando al número 6 en las listas germanas, vendiendo 300.000 copias nada más y nada menos, ayudado parcialmente por ser la sintonía de una mini-serie de éxito en Alemania. La buena acogida del single permitió a Can poder acceder a un estudio de mayor nivel, lo cual dota al álbum de un sonido un punto más moderno y evolucionado.

Nuevamente, una obra difícil de describir y comparar, y no es una frase hecha. Hay grupos que cuando los escuchas, identificas claramente sus influencias recibidas y poco más. Grupos derivativos. Con otros grupos, en cambio, al escucharlos no es fácil comprender de dónde nace ese universo creativo, y comienzas a pensar en decenas de bandas posteriores que han aprovechado parte de ese sonido. Can entraría obviamente en esta segunda categoría.

La historia de la banda continúa, y lo que vendría a continuación, el Future Days de 1973, ahonda aún más en lo admirable. Con su nueva creación, el sonido se vuelve más etéreo y delicado, gracias a las capas de instrumentos sutilmente aplicadas. Las mejores técnicas de grabación y producción hacen que su música en Future Days tenga más aire entre los instrumentos ayudando a la apreciación de los ambientes y texturas que generan. Escuchar, por ejemplo, Bel-Air.

Más discos llegaron más tarde, algunos muy buenos, y en todos con algún momento interesante, pero el cogollo esencial de la obra de Can la encontramos en los discos que os he introducido. Es la de Can una discografía más densa que extensa, y además de con los álbumes comentados, nos sorprenden con algunas canciones inéditas, demos y rarezas que fueron publicando aquí y allá, y que esconden auténticas joyas, como en la compilación Unlimited Edition, o en sus Peel Sessions.

Por último, y si bien a la hora de entrar en contacto con un grupo siempre recomiendo seleccionar un disco y escucharlo intensamente para sacarle toda la sustancia, otra buena forma de comenzar es a través de recopilaciones. En este caso, los germanos cuentan con la fantástica Cannibalism o el más extenso Anthology.

Discografía parcial:

1969 – Monster Movie

1971 – Tago Mago

1972 – Ege Bamyasi

1973 – Future Days

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