Entrevista a Futuro Terror

                                                                         Nuestro nuevo colaborador Edu se lanza a hacer unas preguntas a FUTURO TERROR con motivo de la salida de su último LP “Precipicio” que acaba de publicar BCORE con muy buenas críticas.

 

Edu: Antes de nada, enhorabuena por la selección para el ciclo AIEnRUTa. Sorprende gratamente veros en una lista que parece más orientada a bandas de pretensiones profesionales y/o que practican estilos más comerciales, y también el criterio de un jurado de periodistas y programadores de salas con un grupo que en las entrevistas no suele callarse su opinión sobre la escena y la prensa musical, el patronazgo de eventos y circuitos por grandes marcas, los megafestivales, etc…

Jose: Muchas gracias por la enhorabuena, no digas muy alto lo de nuestra opinión a ver si nos lo van a quitar jajajaja. No, es broma, la verdad es que las críticas que hacemos son algo que casi todo el mundo piensa, y en realidad no van contra sujetos individuales en concreto sino más contra el sistema en sí. Es decir, los negocios en un mundo capitalista se rigen por las normas del sistema capitalista, no es que sus dueños sean malas personas, es que juegan con esas normas porque son las que hay. En un mundo como el musical en el que apenas hay regulación ni estructura sindical pues claro, más injusticias todavía, pero ya digo, la culpa es nuestra de los músicos por no organizarnos y por no alzar la voz, yo la alzo solo un poquitín y ya parece que soy super revolucionario, pero en realidad es porque hay una mayoría que tristemente se calla por miedo a no entrar en ciertos circuitos, festis, etc.

 

Edu: Haciendo media de los tres discos, está claro que sigue habiendo una marca de la casa tanto en lo musical como en las letras, pero que como es lógico, vais asimilando influencias de lo que veis, oís o vivís según el momento, y deshaciéndoos de otros sonidos. Hablando con otra gente sobre Futuro Terror, tengo la impresión de que sois banda con seguidores a los que les pesan los cambios: “Los Plátanos y Ansaldo si me molaban pero esto no;  el primero de Futuro era punk pero luego ya es pop…..” Seguramente a Precipicio le caiga el sambenito de ser  “oscuro y triste”.

J: En realidad, la gente que necesita que algo sea Punk o que sea Pop o que sea alegre o que sea triste para que le guste, suele ser gente a la que no le interesa tanto la música como otras  cuestiones. Todas las personas que conozco a las que les gusta realmente la música escuchan mil etiquetas diferentes y les fascinan canciones que expresan distintas emociones y se mueven en categorías diferentes. Yo llevo tiempo más interesado en crear algo que se mueve en las categorías de lo trágico y lo épico. Me la pela mucho si es punk, pop, bakalao, regaeton o copla. Eso si, el chandal metal nunca lo entendí jajajajaja Pero volviendo a la pregunta, cada vez que haces algo nuevo, hay gente nueva a la que le interesa y gente a la que le deja de interesar, y creo que la gente que se preocupa por ello termina desviándose de su objetivo artístico para de alguna manera venderse. Nosotros hacemos lo que nos gusta a nosotros, que es lo que siempre hay que hacer, dicho esto, mi banda favorita de este país es Fasenuova, y creo que en parte han llegado a hacer la maravilla que hacen porque jamás se preocuparon por contentar a la peña.

 

Edu:En una conversación con un amigo común, él reflexionaba sobre que la mayoría de la gente que escucha música, parece necesitar compulsivamente comparaciones: que el disco de Mengano suene al tercero de Fulano; etiquetarlo con el estilo X o la escena Y; y que si no lo ubican o les suena medianamente novedoso, (si esto es posible a día de hoy) ya no es gran cosa. Nos arriesgamos a que ahora si ya no se pillan los riffs a lo Wipers, Radioactivity o Parálisis, el rock-critic de andar por casa se decepcione.

J: Pues creo que ya está contestado con lo anterior, pero básicamente el rock-critic sin saber muy bien lo que es un rock-critic me suena a persona muy aburrida. En cualquier caso en este país no se hacen críticas malas, o se hacen a escondidas, los medios casi siempre dicen que todo es mejor que lo anterior. Así que creo que no nos arriesgamos a nada. Podríamos hacer un disco de techno-house (que sería un truño porque no tenemos ni idea de esa música) y muchas revistas dirían que es la hostia

Edu:Puede decirse a grandes rasgos que os caracterizáis por un estilo en los textos de corte tenebrista, retratar la realidad social como poco alentadora y las relaciones sentimentales cuanto menos como complicadas  (básicamente el mundo que nos toca vivir a menos que seas extremadamente naíf). Difícil casar con un público bajo el síndrome del frat,  que a día de hoy , parece que al asistir a un concierto sólo busca una especie de juerga padre-erasmus algo artificiosa, corear letras pueriles, bailar la conga y grupos “divertidos”.

J: jajajaja es cierto que eso del síndrome frat existe, pero bueno, no hay que exagerar, la mayoría de gente tiene momentos frat y momentos de ser un poco más seria jajaja, Nosotros tenemos mucha suerte a la hora de conectar con el público porque hacemos canciones que en realidad entran muy bien, tienen estribillos. Imagínate la gente que hace industrial así un poco experimental y eso, para ellos nosotros seremos un grupo súper frat, jajaja.

 

Edu:Según el catecismo de muchos músicos o artistas, no suele reconocerse el beber directamente de otras fuentes, y sí el proclamar que se “caga arte” (cierto también que algo como “generar incendios de nieve con una lupa enfocando a la luna” no salen de Espronceda). Vosotros no tenéis rubor en reconocer vuestras lecturas, películas o discos de cabecera, montar con ellos collages para textos y guitarras, con lo cual cada disco funciona como un catálogo de filias y pasiones, a modo de fanzine sónico. ¿Está la originalidad  sobrevalorada? Personalmente, si un disco me parece bueno, no lo lastra que “huela” a otros o sea un ejercicio de estilo (véase Coneheads, por ejemplo).

J: El arte no se caga, el arte normalmente se trabaja, y además el arte es una continua reinterpretación de referentes, yo creo que el problema de que la gente piense que caga arte es que en los colegios no se estudia historia del arte con Gombrich. El arte siempre es expresión de lo que pasa a tu alrededor y sobre todo reeinterpretación de un montón de referentes artísticos que te interesan. Yo para escribir las letras intento leer mucha poesía y aprender, y evidentemente no tengo problema en decir que aprendo muchísimo de grupos de ahora incluso de amigos míos como Nico de Fantasmage o Diego de la Plata o Hugo de Sierra. Dicho esto no creo tanto en el hecho de que la originalidad esté sobrevalorada como en el hecho de que la originalidad normalmente es una gran mentira.

 

Edu:Como fan de la literatura y el cine fantástico y de ciencia ficción, aplaudo que se dignifiquen como formas de expresión tan válidas como  otros géneros “mayores” o de pedigrí más cultureta; y particularmente en el campo del rock,  hacerlo sin caer en los tópicos de una imaginería ultraclonada y resobada por cientos de bandas tras  los Cramps o los Misfits…

J: Muchas gracias por el piropo, en realidad hay muchísimo material de una calidad brutal sobre todo en los rusos de principios del siglo XX, también me gusta romper esa idea capitalista que hay hoy día en el imaginario de la gente de que la URSS era una especie de lugar escalofriante en el que no se podía crear, cuando en realidad durante mucho tiempo fue vanguardia de muchas cosas que desconocemos.

 

Edu: Hablemos un poco de política, aprovechando la militancia de Jose. Como parece narrar “Eurasia ya no es nuestra”, en cada vez más países de Europa, la derecha ha avanzado colonizando instituciones y arraigando en la ciudadanía; sin que nadie se diera cuenta lo mismo que no notas que tienes el pelo más largo el jueves que el miércoles, como decía Joe Strummer. Como implicado, ¿qué solución ves a una izquierda que en general se ve autocomplaciente y desdibujada, que ha perdido la credibilidad y el contacto con la calle?

J: Necesito muuuuuchas palabras para contestar a esto como es debido. Pero básicamente la solución que yo veo pasa por una organización de izquierda en la que pierda peso lo electoral y gane peso lo organizativo. Es decir, una organización de izquierda que esté más preocupada por trabajar en la calle como tú dices. Los partidos de izquierdas han pasado de ser partidos con una organización sectorial que trabajaban mucho dentro de la fábrica, el sindicato y el movimiento vecinal a ser partidos que se organizan en áreas de trabajo temáticas que terminan siendo tremendamente endogámicas. Organizan actos y formaciones interesantísimos a los que solo asiste gente que ya está más que concienciada. Ese es uno de los mayores problemas, ahora con la irrupción de podemos y el discurso de la transversalidad hemos retrocedido muchísimo en ese sentido y es algo súper preocupante. La gente se ha desmovilizado pensando que con un buen resultado electoral se pueden cambiar las cosas, pero estar en las instituciones burguesas sin que haya un verdadero tejido social organizado y de izquierdas no sirve absolutamente para nada. Siento decirlo, pero es así. Así que toca trabajar muchísimo en concienciar a la gente, generar tejido, y sobre todo muuuuuucha solidaridad. Ese es el camino.

 

 

Edu: En el siglo pasado, Jose Antonio hablaba de la dialéctica de las pistolas y los puños cuando se ofende a la justicia o a la patria; a la vista del desenlace de las manifestaciones durante el referéndum independentista, solo habría que hablar de porras para refrescar el discurso. ¿Cuál es el futuro de organización social cuando cualquier movimiento de protesta es criminalizado tachándolo de extremista y antidemocrático e ipso facto reprimido?

J: Bueno, es que en realidad poco ha cambiado desde el siglo pasado, ya sabes, lo de que se dejó todo atado y bien atado no es ningún chiste. Por eso el futuro de la organización social pasa por generar espacios de reflexión e información al margen de los medios de comunicación que están todos controlados por grandes empresas, y también pasa por modernizarse un poquito, igual empezar a hacer otro tipo de protestas un poco más originales. Vivimos en un mundo llenísimo de contradicciones que se pueden poner fácilmente en evidencia. Pero bueno ahora mismo creo que lo más importante es que plataformas como la red de solidaridad popular o los distintos colectivos antifascistas sean capaces de estar bien organizados y de responder a lo que se nos está viniendo encima. La mejor arma contra el fascismo es la solidaridad como decía antes. Es importante que toda esa gente que piensa que es muy patriota pero que es de clase obrera se dé cuenta que intereses defienden unos y que intereses defienden otros y que sus intereses no los defienden ni Rajoy ni Puigdemont, sus intereses los defienden los que son trabajadores como ellos y para defenderlos hay que organizarse. La patria debe ser algo de lo que sentirse orgulloso cuando no es algo que te oprime. Y si eres trabajador y vives en un país capitalista primero deberías preocuparte por cambiar tu país y luego ya sentirte orgulloso de él, pero en cualquier caso es sólo eso, un constructo político, la solidaridad debe traspasar todas las fronteras siempre.

 

Link Wray – Link Wray & The Wraymen

Artista: Link Wray and the Wraymen Álbum: Link Wray and the Wraymen
Año de publicación: 1960 Sello: Epic

Escucha el disco. Click Aquí.

1.Caroline
2. Slinky
3. Right Turn
4. Rendezvous
5. Dixie-Doodle
6. Ramble
7. Hand Clapper
8. Raw-Hide
9. Lillian
10. Radar
11. Comanche
12. Studio Blues

Un Shawnee maltratando una guitarra. Imponiendo una cruda y visceral forma de entender el rock and roll producto de un carácter forjado en la pesadilla americana.
Creció en el seno de una familia pobre de nativos americanos cuyo cabeza de familia se había quedado turulato luchando en las trincheras de la I Guerra Mundial. Arrastrándose en una miserable vida de noches a la intemperie, mendicidad, explotación y para colmo, persecución por parte del Ku Klux Klan. El mismo decía en una entrevista:

Elvis de joven fue pobre pero blanco.  Yo además de pobre era Shawnee.

El Estado solo se acordó de él en la llamada a filas para participar en la Guerra de Corea, allí contrajo una tuberculosis que le haría perder parte de un pulmón. Los médicos le dijeron que se olvidase de cantar. Cuando regresó, relegó la voz en sus composiciones y se centró en el sonido de la guitarra. Encontaría en la distorsión un sólido refugio.  Todo el dramatismo de su vida saldría a chorros a través de un sonido descarnado, potente y atrevido. Salvaje para la época. Junto a sus hermanos, en The RayMen, saboteaba los cimientos de un rock and roll domesticado.

Rumble abrió la caja de los truenos. Un sonido cuya saturación parecía tocar el lado oscuro del alma. La llamada a la revuelta. Cundió la alarma entre los sectores rancios de la sociedad americana y en muchas radios la canción fue vetada por entender que incitaba a la delincuencia juvenil. Esta publicidad, como no podía ser de otra manera, provocó que el single entrase directamente en la lista de los más vendidos de Estados Unidos.

Link Wray apostaba por un estilo hosco, sin florituras pero con actitud y contundencia. Sus sellos siempre intentaron purificar su sonido, nunca lo consiguieron, les mandaba a hacer puñetas. Ahí estaba, el hombre salvaje, tupé, gafas oscuras, chupa de cuero y siempre irreverente en las entrevistas. Fiel reflejo de su música.

 

El poli y el minero

La foto:

Eran hombres en bandos opuestos en una de las disputas industriales más agrias del siglo XX. Pelotas de golf, piedras y monedas afiladas volando de un lado al otro, cargas de policías a caballo, y el dirigente de los mineros en huelga de Gran Bretaña, Arthur Scargill, detenido en el campo a las afueras de la planta de carbón de Orgreave, Rotherham, South Yorkshire, fueron algunas de las cosas que sucedieron unos días antes.

Pero por un instante, en un día de junio de 1984 pareció haber una relación entre uno de los agentes de la sólida línea de oficiales en gabardina y un minero que les tomaba el pelo, tocado con un casco de policía de juguete, apuntándoles con los bigotes. Cuando el fotógrafo de The Guardian Don McPhee apretó el botón de su Nikon, los labios de los dos hombres empezaron a moverse; se adivinaba en ellos una sonrisa, no una mueca de desdén.

[Casi simultáneamente The Redskins, la banda de York formada por skins comunistas sacaron su single “Keep on keepin’ on”, su mayor éxito comercial que por supuesto hablaba de la huelga de los mineros ingleses.]

Es una fotografía que ha sido impresa hasta la saciedad: en libros, en revistas, en camisetas y hasta en la cubierta del programa de una obra de teatro sobre la huelga de 1984-5. Pero la relación central en la imagen ha permanecido siendo un misterio.

¿Quiénes eran estos dos hombres y qué es lo que estaba pasando por sus cabezas?

La Batalla de Orgreave

McPhee (el fotógrafo), que murió hace dos años, nunca lo supo. Tuvo de salir corriendo a refugiarse en una parte segura del campo de batalla mientras los 5.000 mineros del piquete trataban de detener a dos convoys de camiones que abandonaban el lugar para repostar gasolina en la acerería de Scunthorpe. Ninguno de los redactores de pies de fotos y artículos que acompañaban a la fotografía durante los años lo supo, y los amigos del minero que recortaron la fotografía original del periódico y la pegaron en el tablón de anuncios de su club social apenas se dieron cuenta cuando la cinta adhesiva perdió el pegamento y la fotografía cayó al suelo y fue barrida.

Hasta que a finales del año pasado Tony Parker, un veterano ejecutivo de la BBC, estaba pensando en ideas para conmemorar el 25º aniversario de la huelga y se cruzó con esta fotografía en Internet. Meses después, tras haber llamado a lo que parecía que eran todos los mineros y agentes de policía en Gran Bretaña que habían participado en la huelga y buscando pistas hasta en Tennesse, fue cuando la colega de Parker, Lucy Smickersgill, desenterró la historia de George “Geordie” Brealy, el minero, y Paul Castle, el policía.

“¡Georgie!”, exclama Graham Howells, el camarero del club social de la mina de Yorkshire Main donde la foto colgó una vez, junto a una más pequeña, que aún está allí colgada, de Brealey como el guardapalos del equipo de cricket de la mina. En la cara de Howell se esboza una sonrisa: “No puedes más que reírte cuando te acuerdas de Geordie.” Jim Cook, que estuvo al lado de Brealey en Orgreave, está de acuerdo: “Si podía hacerte un favor, lo hacía. Siempre tenía una sonrisa en los labios.”

Brealey, sin embargo, murió en 1997, 12 años después de que los mineros regresasen al trabajo en Yorkshire Main en marzo de 1985, con la cabeza bien alta, pero comprensiblemente derrotados tras su desastrosamente fallido último combate. Tenía sólo 53 años. Había sido transferido por breve tiempo a la mina de Maltby cuando Yorkshire Main cerró al año siguiente, pero su corazón se había resentido. Sufrió una serie de ataques al corazón y terminó en una silla de ruedas, incapaz de hablar. Fatalmente, la parálisis se extendió a la garganta y se asfixió mientras comía un sandwich de huevo.

Brealey murió en la casa en la que nació, una casa adosada de ladrillos en Markham Square, una calle del pueblo minero de Edlington, en Doncaster. Su padre había sido minero y su suegro bajó a la mina de Yorkshire Main a los 14 años. La mina lo era todo para la comunidad, no sólo un trabajo, y era eso lo que los piquetes en Orgreave estaban intentando salvar.

“Teníamos una cultura de comunidad en el pueblo minero, un auto-control, mirábamos los unos por los otros, y, de repente, nos vimos arrojados en la guerra de clases de Thatcher, dice el mejor amigo de Brealey, Frank Arrowsmith, quien dejó la minería tras la huelga para convertirse en entrenador en un centro psiquiátrico y que hoy es consejero de salud mental.

“Fue su guerra, no la nuestra”, asegura con unas bebidas frente suyo en el club social con Jim Cook y otros viejos colegas del grupo de Brealey. “[Thatcher] estaba determinada a conseguirlo y perdimos, pero el espíritu de comunidad nos atrapó durante 13 meses. Estaba orgulloso de lo que hice, como lo estaban mis colegas y mi familia. Todavía nos sentamos bien rectos y dormimos con nuestras conciencias limpias.

La viuda de Brealey, Pat, ha tenido una dura vida desde la huelga, pero aún se ríe ante la fotografía de McPhee, especialmente con el casco de juguete, que desapareció en una limpieza de primavera. “Lo consiguió en Cleethorpes”, dice. “Pensamos: tenemos que salir un día de estos con los niños durante la huelga, así que nos fuimos todos en el Morris Minor por la A631. George vio este casco en una tienda y entró directamente y lo compró. ‘¿Para qué lo quieres?’, le pregunté. ‘Es para el piquete’, dijo, y así es como empezó a ‘pasar revista’ a la policía’.”

Brealey había sido soldado antes de intentar trabajar como fontanero y luego bajar a la mina, y empezó a actuar ante la policía una vez tuvo este casco, utilizando los recuerdos de su instrucción como soldado de infantería. “Siempre fue muy valiente”, dice Pat. “Tenía agallas. Tengo otra fotografía de él, del Sheffield Star, ‘pasando revista’ a un policía a caballo en Orgreave.”

El grupo de amigos de Brealey se ríe cuando le recuerdan “pasando revista”. Jimmy Kelly dice: “Era ese tipo de persona, con mucho sentido del humor. Pensamos que lo arrestarían algún día, pero eso nunca ocurrió, sólo conseguía arrancar salvas de aplausos. George fue capaz de levantar una pizca de humor para los miles de mineros allí que luchaban para salvar sus trabajos contra los matones de Thatcher, porque eso es lo que eran.”

Hasta el día de hoy no se oye ni ningún comentario positivo en Edlington de la Met [policía metropolitana, N.T.] de Londres o de la policía de Greater Manchester. Pero hubo otros cuerpos policiales como el de Hampshire y Kent, al que pertenecía Paul Castle.

 

[Esta canción habla de los violentos disturbios sucedidos en los carnavales de Notting Hill de 1976. La gran patrulla policial que vigilaba el carnaval arrestó a un niño de raza negra por un supuesto robo ante lo cual la mayoría negra que participaba de la celebración reaccionó violentamente lanzando ladrillos a los uniformados. Cuando el conflicto explotó los miembros de la banda y sus colegas se unieron a los disturbios. La canción aborda la temática de la lucha de clases y habla de que los blancos también tienen que plantar cara y exigir sus derechos, al igual que sucedió con los mineros ingleses.]

Castle (el policía) es el nieto de un minero de la mina de Kentish, que estuvo en huelga más que cualquier otra, y su odisea desde Orgreave ha sido extraordinaria. Su currículum vitae incluye estancias en pequeñas unidades armadas como guardaespaldas de Mrs. Thatcher y de la reina, y actualmente vive en Tennessee, donde dirige una agencia de protección personal.

Pero desde el teléfono en Nashville, Castle no es la mezcla de John Wayne y Norman Tebbit [un famoso político tory de los 80, N.T.] que uno podría imaginarse. Actualmente luchando contra un cáncer, una de sus primeras reacciones a la historia de la fotografía es decir cuánto siente oír hablar de la muerte de Brealey. Castle no apoyó y sigue sin apoyar a los mineros: no podía soportar su trato hacia los esquiroles. Pero dice: “Las personas humanas decentes son sencillamente arrastradas al centro, como ocurrió en la Primera Guerra Mundial, cuando tenías a los alemanes y a los ingleses combatiendo en las trincheras y a los políticos y generales diciéndoles que hiciesen esto y aquello. Eran leones dirigidos por asnos. Sin tener ninguna simpatía hacia lo que estaba ocurriendo en la gran huelga minera, al mismo tiempo tenías la conciencia de lo que podría ser para aquellas comunidades en Yorkshire. No estoy sugiriendo que estuviese de acuerdo con su línea, pero el trasfondo familiar, como es mi caso, te proporcionaría una simpatía humana.”

¿Fue, pues, el encuentro con Brealey un momento humano? Recordando el pasado, hace 25 años, y con una vida dedicada enteramente al trabajo policial desde que dejó su salario de 40 libras mensuales como carnicero para unirse a las fuerzas de seguridad, Castle no está del todo seguro. Dice: “Si fuese una tercera persona mirando la fotografía diría que es una instantánea tomada en el mejor momento, que está generando un folklore alrededor suyo, y que eso está bien. Resume el sentido del humor británico. Pero recuerdo estar más interesado entonces en la seguridad de la multitud que en tener una conversación con un minero, lo que nos dijeron que no hiciéramos. La fotografía no recoge la gravedad de la época.”

De regreso al club social de Yorkshire Main, otro de los amigos de Brealey, Gary Shephard, comparte las dudas de Castle. “Yo no creo que ahí haya comunicación; George simplemente les estaba tomando el pelo.” “Sí”, dice Jim Cook, quien fue defendido con éxito por el abogado del estado Michael Mansfield ante el tribunal, “estaba tomándoles el pelo, pero fueron lo suficientemente decentes como para cogérselo como tenía que hacerse. Otro cuerpo probablemente se lo hubiese llevado. Tuvo suerte de que no fuese la Met.”

Ambos hombres son al fin conocidos, pero uno está muerto y el otro duda sobre el significado que mucha gente puede haber interpretado de la fotografía de McPhee. Pero hay una pieza más en esta serie de pruebas redescubiertas. McPhee tuvo la idea original para la exhibición en el Lowry y estaba organizándola en el momento de su muerte. Después, su viejo amigo y colega Denis Thorpe retomó la tarea, viendo el proyecto como si se tratase de su testamento. Entre el material que se encontró había unos negativos con toda la secuencia de Orgreave; no un solo disparo, sino cuatro, tomados en un par de segundos. El segundo cuadro es el famoso: “Una geometría perfecta, ‘el momento decisivo’ de Cartier Bresson, una fotografía que te atrapa, haciendo preguntarte qué es lo que va a suceder a continuación”, dice Thorpe. Pero miremos a las dos últimas fotografías de los contactos. En ambas la sonrisa de Castle resalta sobre las caras de póker de sus colegas, mientras Brealey está claramente haciendo el payaso con su “revista”.

 Lo que finalmente ocurrió, en una situación muy negra, pero con unas pocas características preciosas que la redimen, fue una sonrisa, no una mueca. O, como dice Thorpe, “un momento de humanidad, y eso es lo que Don estaba siempre buscando.”

Escrito por Martin Wainwright / Banda Sonora por Sin Punkto Fijo
Traducido por Ángel Ferrero, miembro de Rebelión, Sin Permiso y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística.
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