Link Wray – Link Wray & The Wraymen

Artista: Link Wray and the Wraymen Álbum: Link Wray and the Wraymen
Año de publicación: 1960 Sello: Epic

1.Caroline
2. Slinky
3. Right Turn
4. Rendezvous
5. Dixie-Doodle
6. Ramble
7. Hand Clapper
8. Raw-Hide
9. Lillian
10. Radar
11. Comanche
12. Studio Blues

 

Un Shawnee maltratando una guitarra. Imponiendo una cruda y visceral forma de entender el rock and roll producto de un carácter forjado en la pesadilla americana.
Creció en el seno de una familia pobre de nativos americanos cuyo cabeza de familia se había quedado turulato luchando en las trincheras de la I Guerra Mundial. Arrastrándose en una miserable vida de noches a la intemperie, mendicidad, explotación y para colmo, persecución por parte del Ku Klux Klan. El mismo decía en una entrevista:

Elvis de joven fue pobre pero blanco.  Yo además de pobre era Shawnee.

El Estado solo se acordó de él en la llamada a filas para participar en la Guerra de Corea, allí contrajo una tuberculosis que le haría perder parte de un pulmón. Los médicos le dijeron que se olvidase de cantar. Cuando regresó, relegó la voz en sus composiciones y se centró en el sonido de la guitarra. Encontaría en la distorsión un sólido refugio.  Todo el dramatismo de su vida saldría a chorros a través de un sonido descarnado, potente y atrevido. Salvaje para la época. Junto a sus hermanos, en The RayMen, saboteaba los cimientos de un rock and roll domesticado.

Rumble abrió la caja de los truenos. Un sonido cuya saturación parecía tocar el lado oscuro del alma. La llamada a la revuelta. Cundió la alarma entre los sectores rancios de la sociedad americana y en muchas radios la canción fue vetada por entender que incitaba a la delincuencia juvenil. Esta publicidad, como no podía ser de otra manera, provocó que el single entrase directamente en la lista de los más vendidos de Estados Unidos.

Link Wray apostaba por un estilo hosco, sin florituras pero con actitud y contundencia. Sus sellos siempre intentaron purificar su sonido, nunca lo consiguieron, les mandaba a hacer puñetas. Ahí estaba, el hombre salvaje, tupé, gafas oscuras, chupa de cuero y siempre irreverente en las entrevistas. Fiel reflejo de su música.

 

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