Detrás de Solidarity de Angelic Upstars

Solidarity es probablemente la canción más emblemática de los Angelic Upstarts, ha sido versioneada hasta aburrir y se ha convertido en todo un himno que enardece la lucha obrera y reivindica el orgullo de clase.

Los mismos autores que denunciaron la brutalidad policial en The murder of the Liddle Towers, o las políticas de Margaret Tatcher en Woman in Disguise, publicaban en 1983 un single en el que hablaban de una huelga apelando al sentimiento de unidad y solidaridad. La cadencia, ritmo y letra empleados eran ingredientes para un éxito rotundo. Les había salido redondo. Entonces, ¿cuál es el problema? Bueno, que la canción está dedicada a un sindicato de corte católico y derechista. El sindicato polaco Solidarnosc.

Antes de partir sus discos o mejor dicho, de borrarlos de la lista de Spotify, vamos a situar el contexto que llevó a unos jóvenes upstarts a apoyar un movimiento anticomunista en Polonia y a entender por qué años después, volvieron a relanzar la canción con una letra distinta.

European Rave en Varsovia

Tras la Segunda Guerra Mundial Polonia se ha convertido en una República Socialista, siendo país integrante del Pacto de Varsovia. En el contexto de la Guerra fría, y tras la muerte de Stalin, la república comienza a gozar de cierta autonomía respecto a la URSS, aplicando medidas económicas poco acertadas que acabarán provocando en los años setenta una recesión agravada posteriormente por la crisis del petróleo. La subida de los precios crea un clima de descontento que empieza a materializarse en huelgas y encierros de obreros en las fábricas de varias ciudades. Se crea un movimiento de protesta espontáneo que será el caldo de cultivo para la estructuración y organización posterior de la lucha contra el gobierno.

La portada del single Solidarity (1983). En ella se recrea el logo original de Solidarnosc sobre la bandera de Polonia.

La represión y la poca habilidad del Partido Comunista Polaco para gestionar la crisis, intensifican el problema. A principio de la década de los ochenta las justas reivindicaciones sociales y económicas de los obreros son rápidamente absorbidas  por un sindicato independiente recién formado llamado Solidaridad (Solidarnosc en polaco) liderado por un carismático electricista con bigote y aspecto paisanil de nombre Lech Walesa. Desde el primer momento cuentan con un poderoso aliado, la iglesia católica y el apoyo explícito de su máximo dirigente el Papa Juan Pablo II, quien además de erigirse como azote del comunismo se siente fuertemente ligado a la causa por su origen polaco.

El apoyo de la iglesia católica es fundamental en el auge del movimiento, la sociedad polaca tiene de base un gran acervo religioso. El catolicismo es además una cuestión identitaria, frente a los ortodoxos rusos o los protestantes alemanes. El catolicismo es la herramienta para construir un sentimiento nacionalista que pueda unir a las clases populares contra la burocracia del estado y el aparato del partido. Que en el Vaticano haya  un Papa polaco no es casualidad.

El caballo de Troya

Cuando Mensi de los Angelic Upstarts escribe la canción apoyando a Solidarnosc, lo hace movido por un sentimiento de cercanía con los obreros y las clases populares. Los miembros de la banda son de origen humilde, han trabajado en la mina, han sido obreros de la construcción, etc. Las huelgas que azotan Reino Unido como réplica a las reformas de la Tatcher les hace empatizar con la lucha los obreros polacos.

Lech Walesa y Juan Pablo II escogiendo vino antes de la eucaristía. El primero se decanta por un Prieto Picudo mientras que el segundo es más de Pacharán.

Los medios occidentales presentan el conflicto como muestra del descontento y de la ineficacia de los países del bloque soviético. Resulta revelador ver la caterva de impresentables que dan su apoyo a Solidarinosc, entre ellos Reagan, Santiago Carrillo o la mismísima Margaret Tatcher. Curioso que mientras ella desarticulaba y privatizaba el sector industrial de Gran Bretaña, enviando policías a hostiar a los mineros que se movilizaban, o le saliesen sarpullidos cada vez que oía hablar de católicos en Irlanda del Norte, tuviese la cara de apoyar a estos trabajadores del otro lado de Europa.

Ante tal delirio, no es de extrañar que Angelic Upstarts estuviesen desorientados, incluso algunos partidos de izquierda cayeron en la trampa -o voluntariamente se arrojaron a ella- y se posicionaron de manera similar puesto que desde la Primavera de Praga se habían desmarcado de las políticas del bloque soviético y obsesionados con el electoralismo tragaban con lo que fuese con tal de no perder votos.

¿Eran ciertas o no las demandas de las clases populares? Si que lo eran y evidentemente había una desconexión entre la clase política y los trabajadores. Pero Solidarnosc no tenía intención alguna en satisfacerlas. Era el Caballo de Troya perfecto para ganarle la partida al Partido Comunista Polaco en su terreno y demostrar al mundo el error del sistema comunista que no era capaz de contentar a la clase trabajadora que decía defender.

Repasemos, estaba la iglesia, sectores anticomunistas y ultraderechistas del más variopinto pelaje –de hecho la mayoría de políticos fascistas que hoy pululan por Polonia vienen de la prestigiosa cantera de Solidarnosc– ¿quién falta? La CIA. No se iban a perder la fiesta. Financiaron y asesoraron el movimiento con inusitada alegría. Se emplearon tan a fondo que Lech Walesa, el incuestionable líder sindical llegó a ser Nobel de la Paz en 1983. Visto en perspectiva todo parece un capítulo de los Simpsons.

El final de la tragicomedia

A pesar del tenor de las protestas finalmente la caída del comunismo vendría con la Perestroika y de las posteriores elecciones saldría elegido presidente Lech Walesa. Era el Messi del mundo libre, lo ganaba todo, si por entonces llega a diñar el Juan Pablo II le hubieran puesto a él de Papa.

En fin, todos consiguieron lo que querían, la iglesia recuperó los bienes que había perdido tras la desamortización, la CIA el fin del comunismo y la expansión de la OTAN hacía el este, el mercado celebró la venta a precio de saldo de las empresas públicas… bueno todos no, los obreros se quedaron a verlas venir. Ya nadie se preocupó de sus reivindicaciones, sus problemas se resolverían por arte de magia tras la llegada del libre mercado. Pero ni llegó la magia ni llegaron soluciones, lo que llegó es de sobra conocido, paro, precariedad y tener que emigrar a otros países para ganarse la vida.


La nueva versión aparecería en el álbum Lost and Found.

Conscientes del error Angelic Upstarts  en 1991 volvieron a grabar una nueva versión de Solidarity, cambiando la letra, dándole un carácter más generalista pero manteniendo el concepto de honrar la lucha obrera y en un gesto que les honra, aprovecharon para quitar el puto sintetizador de la versión ochentera que resultaba más casposo que el mostacho del Walesa.


Letra de la canción original: http://www.plyrics.com/lyrics/angelicupstarts/solidarity.html

Letra nueva versión: http://lyrics.wikia.com/wiki/Angelic_Upstarts:Solidarity_(Lost_And_Found)

 

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