Testimonio de una enfermera en la Batalla de Normandía

« Tengo la impresión de que, para mi, la II Guerra Mundial no comenzó en un momento determinado. Yo vivía en EE.UU. pero mi tío murió en las playas de Francia, como refugiado de la España de Franco. Hasta entonces siempre había sido muy ingenua políticamente hablando. Teniendo en cuenta esto, supongo que para mi la Guerra Mundial empezó realmente en España

«Vivía y trabajaba en 1939 como profesora en Sacramento Valley (EE.UU.), en un colegio donde estudiaban tanto los hijos de los trabajadores itinerantes como los de la agrupación de agricultores. Tenía una clase maravillosa y disfrutaba de un grado considerable de libertad. Entonces ocurrió la invasión de Polonia.»

«En 1941 daba clases en Pataluma, en el área de la Bahía de San Francisco. Fue una época difícil porque había alumnos jóvenes que llegaban a clase repitiendo las palabras del propio director o de otras personas: esperaban que los rusos fueran aniquilados. En aquel instante sentí que debía hacer algo al respecto. Cuando el director entró en clase para preguntarme que libros iba a necesitar al año siguiente le dije. “El año que viene no estaré aquí”. No sabía que iba a decir aquello, simplemente, de repente me salió así. Me uní al Departamento de Relaciones Públicas de la Marina. Luego me uní a la Cruz Roja porque quería ir al extranjero.»

«En Inglaterra, antes del Día D, nos dedicamos en gran medida a movernos de un campamento a otro, de hospital en hospital, tratando por todos los medios de evitar que los soldados rasos se deprimieran. Poco después, me metieron a hurtadillas en un avión y me llevaron a contemplar la acción. Lo que vi fue absolutamente terrorífico. Jóvenes explotando por los aires.»

«Finalmente crucé el Canal al volante de un camión de la Cruz Roja. Al marcharnos desde Inglaterra –de noche, por supuesto– metimos los camiones en una lancha de desembarco de carros de combate. Mientras paseaba por la noche a bordo de aquella embarcación, escuche a gente hablando en español

«Era lo último que había imaginado. Estaban trasladando a una unidad blindada de las fuerzas de la Francia Libre al otro lado del Canal. Un buen número de españoles, que habían sido condenados a realizar trabajados forzados al norte de África, habían logrado escapar, se habían unido a la Francia Libre, habían llegado hasta Inglaterra y, en aquel momento se disponían a entrar en combate.»

«Me fijé en una figura solitaria de pie junto a la barandilla. Vacilé en hablarle en español, aunque estaba segura de que lo era. Tenía dieciocho años, lo habían enviado a los trece años trabajos forzados a Marruecos. Su familia había sido aniquilada. Su hermano y dos de sus hermanas habían huido de la guerra a Francia, donde los tres murieron a causa de las terribles condiciones que allí sufrieron. Solo él había sobrevivido. La única sonrisa que logré sacarle fue cuando lo llamé Danny. Se llama Daniel.»

«Quise saber: “Pero ¿Qué haces aquí, Danny? Esta no es tu guerra”. Se me quedó mirando durante un tiempo que me pareció eterno. Se hizo un silencio total. Entonces, aquel hombrecito completamente serio me dijo “Señorita, resulta un poco extraño preguntarle a un español qué necesidad tiene de luchar contra el fascismo”»

«Crecí mucho en ese mismo instante.»

……

«Tres días después, mientras trabajábamos en un hospital improvisado cerca de Cherburgo, trajeron bolsas con restos humanos. El tanque en el que iba Danny había volado por los aires y supe que los restos de una de esas bolsas eran suyos. Pude reconocer un pin de la Cruz Roja que le había regalado para que le diera buena suerte».

«Durante el poco tiempo que lo conocí, no me abandonó la sensación de que él sabía mucho más que yo. Aprendí mucho de él. »

«El día de la Victoria en Europa todavía me encontraba en el Hospital General de Verdún. Al volver a casa, viajé por todo el país con la Cruz Roja. Empezó la Guerra fría, pero para mi la guerra aún no había terminado. En el país de mi padre, Franco seguía en el poder. Yo trabajaba con refugiados. A día de hoy simplemente estoy en contra de la guerra, y eso es todo».

FRIEDA WOLFF

(Profesora, cantante y miembro de la Cruz Roja fallecida en 1984)


Testimonio extraído de “La Guerra «Buena» : una historia oral de la Segunda Guerra mundial” – Studs Terkel.

Libro ganador del Premio Pulitzer en 1985.

[ Editado en español por Capitán Swing ]

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