Bandas Alienígenas: Les Rallizes Dénudés

Los japoneses Les Rallizes Dénudés son una auténtica rareza, forjando una trayectoria que va desde 1967 (creados en la universidad de Kyoto, en base a un grupo de teatro que se remonta a 1962) hasta 1996, año de su disolución, no publicando oficialmente ningún disco ni single, y conociéndose bastante poco acerca del cerebro detrás de todo ello, Takashi Mizutani. La banda, cuyo único componente fijo fue el propio Mizutani, ha practicado siempre el rock psicodélico y experimental, en su vertiente noise rock fundamentalmente. Su mayor influencia posiblemente sea el White Light/White Heat, segundo LP de The Velvet Underground, de 1967.

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Bandas Alienígenas: John Du Cann

De forma diferente a como hemos venido haciendo en esta sección, en la entrada de esta semana vamos a tratar la trayectoria de un único músico, siguiendo su paso por diferentes bandas a lo largo de los años. El personaje elegido esta vez es John Du Cann, grandísimo guitarrista y cantante que no ha obtenido nunca el debido reconocimiento que se merece.

Nacido en Leicester en 1946, debutó en un grupo llamado The Sonics, que nada tienen que ver con la banda garajera de Tacoma, Washington. Sin haber grabado nada con ellos pasó a formar parte de The Attack, una banda de freakbeat que funcionó entre 1967 y 1968 grabando un buen puñado de buenas canciones en forma de singles, pero sin lograr ningún hit. Es recomendable el recopilatorio de The Complete Recordings from 1967-68.

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Bandas Alienígenas: Electric Eels

Dentro de los grupos musicales que han ido y que irán teniendo cabida en esta sección, encontramos algunos con una larga y consistente carrera (Can, Parliament Funkadelic o Captain Beefheart), otros con un breve periodo dorado de 2 o 3 discos (Gang Of Four, Magazine o Devo), y otros que prácticamente no publicaron discos oficiales siquiera, pero que generaron impacto por alguna razón.

En esta última categoría suelen encuadrarse bandas que tomaron parte de escenas incipientes, y que vieron truncada su trayectoria antes de darse apenas a conocer, o grupos que con el paso del tiempo han despertado algún interés no tanto por su calidad como por mostrar una crudeza y una contundencia adelantadas a su tiempo de alguna manera.

Entre esas bandas tenemos que citar a Electric Eels, formación proto-punk que no os va a cambiar la vida ni mucho menos, pero que forjaron una cierta leyenda en Cleveland, Ohio a principios de los 70, algún año antes de que emergieran bandas como Rocket From The Tombs (de los que hablaremos algún día), y sus hijos bastardos Dead Boys y Pere Ubu.

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Orígenes del rock- Country Blues

A lo largo del siglo XX, y en muchas ocasiones, el Blues ha demostrado ser más que un simple “estilo  musical”, alcanzando la categoría de “forma musical”, admitiendo diferentes enfoques, diferentes formatos instrumentales y diferentes envoltorios o barnices, y pese a todo seguir siendo identificable la presencia de un sonido “bluesero”.

Podemos por tanto entender el Blues como “forma musical” porque permite ser incorporado como estructura formal en la ejecución de diversos estilos musicales, ofreciendo múltiples opciones de interpretación. Así por ejemplo, una banda de Jazz puede tocar blues, e igualmente una banda de Rock, de una forma diferente, puede también tocar blues. El Blues puede ser balada o puede servir para el baile, puede ser canción protesta o canción de cabaret.

Simultáneamente, por supuesto, el Blues ha existido siempre como un “estilo musical” concreto,
pudiéndonos referir a diferentes clasificaciones o subgéneros dentro del mismo, como el Blues Rural (o Country Blues, en inglés), el Piano Blues, el Blues Eléctrico, etc.

Teniendo presentes estas dos facetas: el Blues como “forma musical” (adaptable a otros estilos) y el Blues como “estilo musical” en sí mismo, podremos entender más claramente un argumento que, tal vez, no
expresé con demasiada claridad en mi último artículo. La idea es, a grandes rasgos, que para comprender en una contextualización temporal correcta la aparición del Rock & Roll en los años 50, no debemos fijarnos en el Blues estrictamente como un estilo musical acotado, sino más bien como una forma musical adoptada por otros estilos musicales contemporáneos.

Lo entenderéis mejor con la siguiente afirmación. El Rock & Roll de principios de los 50 no surge del estilo puramente Blues de finales de los 40, sino más correctamente de estilos musicales más propios de la tradición Jazz, como el Jump Blues (siendo éste un estilo heredero del Swing Jazz de las Big Bands, que abraza el blues como forma musical).Al final, es pura terminología, qué duda cabe. No obstante, si atendemos a los artistas implicados y a sus trayectorias, veremos que muchos de los sonidos rocanroleros de finales de la década de los 40, salvo ciertas excepciones, son fruto del trabajo de músicos con un pasado en orquestas Swing y no tanto del de bluesmen en el sentido más tradicional del término.

Propongo esta visión frente a la más extendida concepción del Blues de Chicago (de los años 40 y
50) como antecesor directo del Rock & Roll. Cuando hablo de Blues de Chicago, pensad en el Blues Eléctrico de gente como Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Sonny Boy Williamson II.

Según mi criterio, esta pequeña “deformación” (Satán me libre) de sobreestimar el Blues de Chicago como predecesor del Rock & Roll de los 50 se debe a la enorme influencia que efectivamente ejerció sobre la música Rock de los años 60 y parte de los 70, y que se ha filtrado hasta nuestros días. Y genial que así sea, que conste, no tengo nada en contra del Blues de Chicago, ¡¡ni mucho menos!! Solo quiero puntualizar que, si el Rock & Roll es la manzana, el BLUES no es la rama, sino la raíz; y el Blues de Chicago, otra rama paralela (coetánea).

Todo lo que estoy diciendo, habla a favor del Blues, que no os quepa ninguna duda. Precisamente por haberse convertido en forma musical, más allá de estilos y subgéneros. Por haber calado tanto en el imaginario colectivo de los músicos, primero en Estados Unidos, y después en muchos otros países (principalmente en los llamados “occidentales”).

Tratando ahora de identificar la esencia del BLUES como raíz, considero que la música más auténtica y fundamental, y la que condensa todas sus tan inspiradoras “bondades”, reside en aquel Blues
Rural de los años 20 y los años 30.

Comento ahora algunos argumentos al respecto:

Primero, por su evocadora autenticidad, su capacidad para transmitir cruda emoción, lo
que tantas veces llamamos “feeling”. Y no me refiero a un sentimiento de tristeza. El Blues no nos pone tristes, de hecho, más bien es la cura: “Blues is the healing”, decía John Lee Hooker. Puede ir cargado de melancolía, de desgarro, pero también de vitalismo, de ganas de comerse el mundo, de comerse la noche, de comerse a esa chica…

Podéis ahora escuchar esta composición de Blind Willie McTell, con su curioso trabajo de guitarra y su narrativa. Una joya.

BLIND WILLIE MCTELL –
“STATESBORO BLUES” (1928)

 

Segundo, por su extrema originalidad y frescura, encontrándonos con solistas  inconfundibles e inimitables, desarrolladores de un estilo totalmente personal, y escapando en muchas ocasiones de la rigidez de los 12 compases.En nuestros días, estamos acostumbrados a entender el Blues como una fórmula mucho más estandarizada, y en cierta parte, es verdad que la estandarización ha sido siempre una característica inherente al Blues. No obstante, en los años 20 y 30 las particularidades estilísticas entre los diferentes artistas eran mayores. Como ejemplo, esta canción de Charlie Patton afinado en Mi Abierto (Open E), donde habla, sin alusión directa, de la adicción a la cocaína. Si os fijáis, cuando canta la letra, deja sin concluir cada verso, omitiendo la palabra “spoonful” (cucharada, pizca), que en su lugar verbaliza con la guitarra.

 

CHARLIE PATTON –
“A SPOONFUL BLUES” (1929)

 

Tercero, por la crudeza que manifiesta, alejándose de clichés comerciales y estilísticos, tanto en su música, indomable y apasionada, como en sus letras, muchas veces tratando temas como la miseria, la fatalidad, el sexo o las drogas.No hay nada más heavy o macarra que un blues de los años 20, pero para entenderlo hay que mirar más allá de la pizarra, de los surcos y del sonido cacofónico.Como muestra, la canción que podéis escuchar a continuación narra la desesperación de un alcohólico (el propio Tommy Johnson) que recurre a la ingesta de alcohol de quemar para saciar su sed. “Canned heat” puede traducirse como “calor enlatado”, en alusión al alcohol que se empleaba como combustible en las antiguas cocinas domésticas.

 

TOMMY JOHNSON –
“CANNED HEAT BLUES” (1928)

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Cuarto, porque mantiene una pureza extraordinaria, siendo un buen reflejo del tipo de Blues
primitivo y original que podríamos escuchar en los albores del siglo XX. Supone un vínculo directo con la tradición y cultura negras.
Apreciad la siguiente canción. Expresa el lamento de los esclavos en los campos de trabajo para la construcción de diques (levees) como protección frente a las crecidas de los ríos.
 
ALGER “TEXAS”
ALEXANDER – “LEVEE CAMPS MOAN BLUES”
(1927)

 

Quinto. Porque en ocasiones presenta también un punto extravagante y bizarro, arcaico a la vez que atemporal, y por lo tanto, esotérico e incluso futurista. (Toma ya)

 

GARFIELD AKERS –
“COTTONFIELD BLUES, PART 2” (1929)

 

Un universo sonoro acojonante, que os recomiendo que investiguéis. Al principio cuesta hacerse al oído, es verdad, pero si conseguís que esta música os cale, os habréis hecho uno de los mejores regalos en lo que a disfrutar la música se refiere…

Bandas Alienígenas: Parliament-Funkadelic

Leyendo mis artículos de Orígenes del Rock (subidos a la antigua página de SinPunktoFijo, y que se irán subiendo aquí poco a poco), uno podría tomarme por un talibán de la música negra que sobrevalora tremendamente la influencia afroamericana en los cimientos del Rock, y que menosprecia los inputs de artistas blancos, como si estos últimos fueran meros “ladrones” de ideas que descafeinaban las auténticas raíces.

Por el contrario, TODOS los grupos que había reseñado hasta ahora en esta sección de Bandas Alienígenas estaban compuestos por músicos blancos (o asiáticos) al 99%. ¿Cómo puede ser esto posible si tan “racialmente sesgadas” parecían mis opiniones? Una respuesta simple y rápida sería que las bandas que suelo incluir en esta sección pertenecen a escenas como el post-punk, la psicodelia o el kraut-rock, con un alto componente conceptual, así como con un fuerte influjo de otras disciplinas artísticas como el cine o la literatura, siendo en definitiva unas formas musicales relativamente alejadas de las raíces, y que históricamente han tenido mayor calado entre la población blanca por diversas razones sociológicas.

Con todo, existen excepciones, y hoy os traemos una de ellas. Un colectivo de músicos negros que no tuvieron ningún complejo en combinar música de altísimo nivel (lo primero es lo primero) con toda una parafernalia absolutamente psicodélica y espacial, incluyendo ciertas dosis de humor en algunos momentos. El resultado es uno de los movimientos más estéticamente extravagantes y más musicalmente espectaculares de los años 70.

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Bandas Alienígenas: Flower Travellin’ Band

En torno a 1967, el japonés Yuya Uchida viajó a Reino Unido para visitar a John Lennon, con quien mantenía amistad. Allí entró en contacto con los sonidos emergentes de bandas como Cream o la Jimi Hendrix Experience, cuya mezcla de Blues-Rock y psicodelia daría lugar al nacimiento de un sonido pesado, poderoso y contundente que a la postre se llamaría Heavy Metal.

Sorprendido por lo que vio y escuchó, Uchida regresó a Japón con la firme intención de montar un conjunto que reprodujera esa nueva tendencia. Así, reunió a varios músicos locales (incluyendo dos cantantes, chico y chica) bajo el nombre de Yuya Uchida & The Flowers, para publicar en 1968 su álbum debut Challenge!, conformado exclusivamente por versiones de artistas como Janis Joplin o Jimi Hendrix, y en cuya portada podía verse a la banda desnuda en el campo, muy en línea con el espíritu hippy de la época.

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Bandas Alienígenas: Screaming Lord Sutch

David Edward Sutch nació en Londres en 1940, y durante su adolescencia entró en contacto con el Rock ‘N’ Roll estadounidense de figuras como Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard, Bo Diddley, Jerry Lee Lewis o Bill Haley. Tuvo incluso la ocasión de presenciar en vivo algún concierto de estos dos últimos. Además, ya desde finales de los años 50 se dejó el pelo muy largo, siendo uno de los primeros rockeros en dejarse melena. Según contaba el propios Sutch, su trabajo por cuenta propia como limpia cristales le permitió mantener dicha estética, escondiendo habitualmente su pelo mediante algún sombrero o gorra.

Tras alguna audición que le permitió debutar como cantante en alguna banda menor, en 1960 fundaría su propio conjunto bajo el nombre de Screaming Lord Sutch and The Savages. La banda es anterior a todas las grandes bandas de rock de la escena británica que surgirían poco después, y de hecho, sería más correcto enmarcar a The Savages junto a aquellos conjuntos de primera ola como Cliff Richard & The Shadows, Johnny Kid & The Pirates o Vince Taylor.

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Bandas Alienígenas: Naked City

John Zorn, saxofonista neoyorkino de etnia judía es, desde mediados de los años 80, uno de los músicos más prolíficos que podamos encontrar, participando en decenas y decenas de grabaciones, junto a diferentes conjuntos, ya sea como intérprete de su repertorio, como compositor que dirige a la formación, o como productor bajo su propio sello discográfico. Si la cantidad es un elemento destacable en la carrera de Zorn, no lo es menos la calidad y la variedad de los estilos presentes en su obra, que desde el Jazz como filosofía central, se acerca a músicas tan dispares como la música clásica, la música tradicional hebrea, la música ambiental, las bandas sonoras o incluso a estilos de metal extremo como el grindcore, nada menos.

¿Un músico de Jazz que aprecia el grindcore? Lo que pudiera parecer un contrasentido se justifica aquí por el entendimiento que Zorn hace de los estilos más abrasivos del metal, poniendo el foco en la gran complejidad técnica que admiten y en una más que interesante riqueza cromática. De las varias bandas que ha conformado John Zorn en su vertiente metalera, destacaremos hoy Naked City, que entre 1989 y 1993 practicaron una mezcla nunca vista de música surf, rhythm & blues, metal, jazz y todo lo que se les pusiera por delante. Además, no podrán ser culpados de incorporar estilos de una forma superficial o pretenciosa, siendo la altura musical de la banda totalmente destacable, dominando con maestría cada género interpretado.

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Bandas Alienígenas: Captain Beefheart

[A veces se abusa demasiado de palabras como “genio”, “único” o “irrepetible”, pero en este caso no tengo ninguna duda de que estamos ante uno de los personajes  que más merece dichos apelativos. Y es que hoy os acerco a una de las mayores figuras creativas, y sin duda, una de las más rompedoras, dentro de la música Rock.]

Don Vliet nació en Glendale, California en 1941, y desde pequeño demostró tener unas capacidades destacadas para el arte, principalmente la pintura, hasta el punto de que con 13 años, nada más y nada menos, le concedieron una beca para formarse en Europa. No obstante, se mudó con su familia al desierto de Mojave, donde pasó su adolescencia y entabló una cercana amistad con Frank Zappa. Ambos compartían una enorme admiración por artistas de Rhythm & Blues y Jazz como Muddy Waters, Sonny Boy Williamson II o Duke Ellington, y era habitual que pasaran horas juntos escuchando discos.

En 1965, Don Van Vliet, ya bajo su mítico pseudónimo formó Captain Beefheart & His Magic Band. Recreando, que no copiando, el blues, tanto urbano como rural de sus ídolos, aplicando los volúmenes y el músculo de contemporáneos como The Rolling Stones o la Paul Butterfield Blues Band. Progresivamente la banda fue adquiriendo un estilo más experimental, incorporando canción más complejas, pero manteniendo siempre la instrumentación, texturas y recursos propios del blues del Delta y de Chicago, fundamentalmente.

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Bandas Alienígenas: Suicide

Alan Vega y Martin Rev, ambos nacidos en Brooklyn, comenzaron sus andanzas a principios de los años 70, afectados aún por recuerdos de algún concierto de The Stooges, y cuando el glam punk de los New York Dolls agitaba la escena. Pronto comenzaron a dar conciertos en garitos como Max’s Kansas City o CBGB, no teniendo siempre una buena acogida debido a una muy provocadora estética y actitud en escena.

Adoptaron el nombre de Suicide inspirándose en un comic de la saga Ghost Rider (que también les proporcionaría el nombre de una canción en su LP debut años más tarde), y según afirman, fue la primera banda que se auto-denominó como punk, incluyendo el término en un cartel que anunciaba un concierto suyo. El término ya había sido acuñado y utilizado años antes por algún redactor para referirse alguna banda garajera, como Question Mark & The Mysterians o los propios Stooges, pero al parecer era inédito su uso como etiqueta para la promoción de un concierto.

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