Riaño: cuando el agua es sinónimo de muerte PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Viti Harpore   
viernes, 13 de noviembre de 2009

 

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En breve se cumplirán 22 años del llenado del Pantano de Riaño en León, una de las mayores vergüenzas y aberraciones cometidas desde la llegada de la "democracia" al Estado Español. En diciembre de 1987, ocho pueblos de la Montaña Leonesa desaparecieron bajo las aguas de los ríos Esla y Yuso dejando a cientos de familias sin casa, sin propiedades, y lo peor de todo, sin pasado

 

La mayoría éramos unos críos cuando sucedieron estos hechos (y aunque algunos los lleven marcados a fuego) es un ejercicio obligado de memoria y justicia histórica recordar el crimen cometido y las mentiras y manipulaciones que llevaron a inundar uno de los Valles más ricos e imprescindibles de la provincia leonesa, justo al lado de los Picos de Europa.

 

 

 El año 1987 fue negro: ni las multitudinarias manifestaciones ni las acciones de desobediencia civil llevadas a cabo impidieron que uno tras otro, y  de modo sumamente violento, todos los pueblos afectados fueran desalojados y demolidos por excavadoras, protegidas por antidisturbios de la Guardia Civil. 

 

La resistencia de los vecinos y solidarios venidos de toda España (y los abogados) lograron paralizar temporalmente los derribos durante ese verano, pero finalmente se impuso la represión y todos los pueblos y su valle fueron borrados del mapa.

 

Como tantos otros conflictos sociales, este crimen tuvo su reflejo en la música pero eso es materia para otro artículo. De momento, pincha en Leer más para acceder a la historia de la lucha de Riaño.

Como recuerda Julio Llamazares, Riaño "era la capital de la montaña oriental leonesa. Cabecera de un partido judicial y con más de 3.000 personas censadas en su término (a las que habría que sumar las de los municipios vecinos de Pedrosa del Rey y de Burón, también afectados por el embalse), era el equivalente, en la provincia de León, a lo que para Asturias y Cantabria significan Cangas de Onís y Potes".

 

  Riaño, un pantano de lagrimas II - Dropick Murphy's - "Victory"

 

Durante el verano del desalojo, la zona fue tomada literalmente por la Guardia Civil que vinieron en furgonetas, autobuses, desde Asturias y Valladolid. Llegaron también unas excavadoras enormes y la gente comenzó a perder los nervios, con el inicio de los derribos la gente joven se subió a los tejados de las casas de sus familias y se encadenaron, lanzando tejas e iniciando huelgas de hambre. Las cargas policiales se convirtieron en una cosa diaria y Riaño apareció en todos los medios de comunicación nacionales.

 

 

Se trabajó sin miramientos. Algunos vecinos casi ni pudieron salvar los enseres de sus casas, otros en plena desesperación prefirieron quemarlas antes de ver cómo eran destruidas, y otros pocos no pudiendo aguantar la impotencia de ver desaparecer lo que para ellos era su vida, fueron más allá; como Simón Pardo del Molino, (cito un artículo aparecido en La Crónica de León) «un obrero al que todos conocían por Moles, que se pegó un tiro con su escopeta de caza durante la noche antes de que las máquinas derribaran su casa. Lo tenía premeditado pues la noche anterior se acercó al bar donde comía y pagó todo lo que debía. Por eso entre los vecinos del valle causaron verdadera indignación las palabras en TVE del exministro Javier Sáenz de Cosculluela, afirmando que "en Riaño no hubo ni un rasguño, se sacó a la gente a la silla de la reina". Indignaron por Moles pero también por Carmen Martínez Sopeña, que perdió la visión completa de un ojo (por un pelotazo), y tantos otros heridos en aquellos incidentes».

 

 

Era la desesperación de una gente que no había salido prácticamente en toda su vida de un entorno de unos pocos kilómetros cuadrados entre montañas, y les estaban hablando de pisos de protección oficial en Palencia o en Guadalajara. 

 

Tiempo antes del desalojo la gigante compuerta de Riaño, apareció con una única palabra pintada en rojo sangre a varios metros de altura: DEMOLICIÓN. Como no podía ser de otro modo, la resistencia también se transformó en acción directa, una bomba explotó en uno de los pilares del viaducto construido sobre las casas derruidas de la localidad de Riaño. Sobre ese mismo puente otro hombre del valle, Pedro el cartero, se ahorcó unos meses después. La cuerda era tan larga que se arrancó la cabeza, que nunca apareció.

 

 

Grupos de ecologistas se organizaron para intentar parar las obras, muchos fueron detenidos por resistencia a la autoridad, entre ellos un candidato al Parlamento Europeo. Hubo manifestaciones con miles de personas en León y en Madrid pero no sirvió de nada; el 31 de Diciembre de 1987 se cerraron las compuertas y el Valle desapareció escribiendo una de las páginas más negras de nuestra historia reciente.

 


 

El pantano de Riaño era una obra promovida en origen por el franquismo, ¿cómo fue posible que un "gobierno socialista" llevase a cabo semejante despropósito?. 

 

Para entenderlo, hay que ubicarse en el apogeo del segundo mandato de Felipe González en el que, por segunda vez, disfruta de mayoría absoluta. Un año antes España ha entrado en la OTAN después de que el propio PSOE hubiese hecho campaña en su contra ("en principio"). Esos equilibrismos políticos de la socialdemocracia encontraron otro triste ejemplo en Riaño.

 

 El pantano se justificó como una obra imprescindible para regar las tierras del sur de León y proporcionar un futuro a los agricultores de esa zona. Estos se movilizaron liderados por un cura falangista llamado Jesús Calvo, e hicieron manifestaciones exigiendo su construcción. Los del norte enfrentados a los del sur en una batalla absurda; por su parte el tiempo demostraría como el pantano no benefició a nadie.

 

 

Bueno, a nadie no. En los 80, ya muchas personas no entendieron como se pretendía asesinar a un valle emblemático de una calidad ambiental incalculable poniendo en duda el verdadero objetivo del proyecto. Hubo gente que muy conscientemente señaló a las compañías eléctricas como promotoras del desastre. El  reciente cierre obligado de la Central Nuclear de Lemoniz, motivado por los continuos sabotajes y atentados de ETA, les habían dejado sin un gran trozo de pastel; y el aprovechamiento hidroeléctrico de Riaño sería la compensación de esas Empresas.

 

22 años después esa hipótesis parece la más probable. El agua de Riaño supuestamente iba a ser utilizada para regar grandes extensiones de tierra en el sur de León, sin embargo, hoy se ha visto como todas esas promesas se han convertido en papel mojado. Hay menos agricultores que nunca y el agua solo ha llegado a una milésima parte de lo que se prometió. Hasta el cura falangista ha reconocido que les engañaron y utilizaron.

 

Será casualidad que el Ministro de Obras Públicas y uno de los principales responsables de mantener y proseguir el pantano de Riaño sea Javier Sáenz de Cosculluela, que ahora es el Presidente de la Patronal de la Asociación Nacional de Empresas de Obra Pública (Aerco).

 

El poder del dinero primó una vez más en Riaño. Solo nos queda la memoria, la rabia y los sueños de algún día recuperar el Valle.

 

Si queréis más información sobre el tema, es muy recomendable descargar el documental Riaño Vivo (LINK).

 
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