Bandas Alienígenas: Nina Hagen

Los años 80 son una década tremendamente especial en lo que a la música se refiere. El desarrollo de los géneros más extremos del metal (thrash, black y death) y del punk (hardcore, grindcore) vivió, sin ninguna duda, su época dorada en dicho decenio. A su vez, suponen unos años casi malditos para un sin fin de bandas y artistas surgidos en los 60s y 70s, que cayeron muchas veces en producciones que cuanto menos han envejecido mal. Lo orgánico daba paso a lo sintético.

Que duda cabe de que existen honrosas excepciones y, confesémoslo, algo de ese “cutrerío” ochentero tenía su encanto, ya fuera en el metal, en el rock o, por qué no, en el pop. Hoy os traemos a una artista que supo moverse como nadie en ese universo de plástico, fosforito y spray. Mezcló genialmente, y ese fue su mayor valor, el DIY del punk con el virtuosismo de su voz, y la estética hortera con una capacidad al alcance de muy pocos.

Lee más

The Dicks – Hate the Police

The Dicks lo tenían “todo”. Y cuando digo todo, me refiero a que tenían todas las papeletas para acabar en un pozo enterrados entre kilos de cal.

Una banda de música llamada Las Pollas en uno de los estados más retrógrados de EEUU: Tejas. Varios
de sus miembros eran abiertamente homosexuales y hacían PUNK. Y por si todo esto fuera poco, tenían un ideario comunista. Pero contra todo pronóstico sobrevivieron, eso sí tras refugiarse en San Francisco, sacando a la luz varios LPs,  en la línea de bandas como MDC o Dead Kennedys.

Su LP de debut The Dicks Hate the Police incluye el tema homónimo, uno de los más potentes y conocidos del grupo. Una gran canción cuya letra habla de los abusos familiares y policiales.

Una curiosidad de la canción es que fue versionada por el grupo grunge Mudhoney aunque por supuesto prefiero la original. Puede que la eligieran, no sólo porque es un temazo, sino porque les
hiciese gracia que apareciese su nombre “mudhoney” en la letra de la canción.

Mami, mami, mami
Mira a tu hijo
Debías haberme amado
pero ahora tengo un arma de fuego
Es mejor mantenerse al margen de mi camino
creo que tengo un mal día.

Papi, papi, papi
orgulloso de tu hijo
conseguí un buen trabajo ,
matar negros y mexicanos
pero te diré una cosa, es verdad
no puedes encontrar la justicia, ella
te encontrará a ti.

Mami, mami, mami
Mira a tu hijo
Debías haberme amado
pero ahora tengo un arma de fuego
Es mejor mantenerse al margen de mi camino
creo que he tenido un mal día.
Mami, tengo un mal día
Mami, tengo un mal día

Bandas Alienígenas: Les Rallizes Dénudés

Los japoneses Les Rallizes Dénudés son una auténtica rareza, forjando una trayectoria que va desde 1967 (creados en la universidad de Kyoto, en base a un grupo de teatro que se remonta a 1962) hasta 1996, año de su disolución, no publicando oficialmente ningún disco ni single, y conociéndose bastante poco acerca del cerebro detrás de todo ello, Takashi Mizutani. La banda, cuyo único componente fijo fue el propio Mizutani, ha practicado siempre el rock psicodélico y experimental, en su vertiente noise rock fundamentalmente. Su mayor influencia posiblemente sea el White Light/White Heat, segundo LP de The Velvet Underground, de 1967.

Lee más

The Supremes – Where Did Our Love Go

Artista: The Supremes Álbum: Where Did Our Love Go
Año de publicación: 1964 Sello: Motown

Escucha el disco. Click Aquí.

 

1. Where Did Our Love Go
2. Run, Run, Run
3. Baby Love
4. When the Lovelight Starts Shining Through His Eyes
5. Come See About Me
6. Long Gone Lover
7. I’m Giving You Your Freedom
8. A Breathtaking Guy
9. He Means the World to Me
10. Standing at the Crossroads of Love
11. Your Kiss of Fire
12. Ask Any Girl

 

Volvemos a Detroit, epicentro musical y refugio de uno de los sellos más emblemáticos de la música soul, o música negra, la Motown.

The Supremes, fue la gran apuesta de Berry Gordy, fundador y responsable del sello. Gordy, puso toda la maquinaría de la discográfica a disposición del trío vocal formado por Diana Ross, Florence Ballard y Mary Wilson que si bien lograron un éxito rotundo, tanta consideración provocó el recelo del resto de artistas de la casa que no veían con buenos ojos la atención excesiva con la que eran obsequiadas, sobre todo Diana, la voz principal. Sea como fuere, el tiempo le dio la razón. Había potencial en el trío, y bien merecía poner toda la leña en el fuego.

En la sombra, el trabajo de composición corría a cargo de tres elementos tan importantes como las primeras: Dozier y los hermanos Holland, estos, tanto juntos como por separado, ya habían escrito temas para otros artistas de la discográfica como Marvin Gaye, The Miracles, Martha and The Vandellas, muchos de ellos emblemáticos como el debut de Marvelettes, Please Mr Postman. Sus letras, composiciones y producciones son en gran parte culpables de lo que hoy conocemos como sonido Motown.

La discreción con la que fue recibido su debut, Meet the Supremes, contrasta con la puntería de When Did Our Love Go. Su segundo LP recoge singles y caras b publicados durante los años 63 y 64. Con él, The Supremes, conseguirían colocar hasta tres canciones en lo más alto de las listas de ventas, Where did our love Go, Come See About Me y Baby Love. Siendo la primera formación en lograrlo con títulos de un mismo álbum.

Puede considerarse que Where Did our Love Go, es un disco con canciones de amor, pero si se contextualiza, si se atiende a la época de su publicación es fácil leer entre líneas y respirar la desilusión acorde a los tiempos, el final de un periodo de cierto optimismo, de una sociedad que vive fuertes conflictos raciales, que ha visto morir a su presidente en la calle, que se implica cada vez más en la guerra de Vietnam. Esa conexión con el momento, con la música popular, les convirtió en la punta de lanza contra la invasión de bandas británicas que dominaban el panorama musical de la época, la voz de Diana hacía frente a los todopoderosos Beatles y llevaba a los hogares americanos el soul de Detroit.

Componentes: Diana Ross; Florence Ballard; Mary Wilson.

The Lambrettas – Beat Boys in the Jet Age

Artista: The Lambrettas Álbum: Beat Boys in the Jet Age
Año de publicación: 1980 Sello: Rocket

Escucha el disco. Click aquí.

1.Da-a-ance
2.Cortina MK II
3.London Calling
4.Poison Ivy
5.Leap Before You Look
6.Beat Boys in the Jet Age
7.Another Day, Another Girl (Page 3)
8.Living for Today
9.Watch Out I’m Back
10.Don’t Push Me
11.Runaround
12.Face to Face

The Lambrettas ocupan un lugar de honor en el superpoblado mundo del Mod Revival, un mundo que si bien es cierto vive bajo la eterna sombra de Paul Weller, su exploración bien merece el esfuerzo y sirve para alimentar al pequeño gusanillo con parka que llevamos dentro.

La banda que nos ocupa surgiría no muy lejos de las playas de Brighton, donde tuvieron lugar las algaradas entre mods y rockers que fueron inspiración a la ópera rock de los Who, Quadrophenia y que daría pie a la película del mismo nombre dirigida por Franc Roddam. Unos sucesos magnificados y amartillados por la prensa, cuyo relato más parecía la batalla de Constantinopla que una tangana juvenil.

Lee más

Bandas Alienígenas: John Du Cann

De forma diferente a como hemos venido haciendo en esta sección, en la entrada de esta semana vamos a tratar la trayectoria de un único músico, siguiendo su paso por diferentes bandas a lo largo de los años. El personaje elegido esta vez es John Du Cann, grandísimo guitarrista y cantante que no ha obtenido nunca el debido reconocimiento que se merece.

Nacido en Leicester en 1946, debutó en un grupo llamado The Sonics, que nada tienen que ver con la banda garajera de Tacoma, Washington. Sin haber grabado nada con ellos pasó a formar parte de The Attack, una banda de freakbeat que funcionó entre 1967 y 1968 grabando un buen puñado de buenas canciones en forma de singles, pero sin lograr ningún hit. Es recomendable el recopilatorio de The Complete Recordings from 1967-68.

Lee más

Bandas Alienígenas: Electric Eels

Dentro de los grupos musicales que han ido y que irán teniendo cabida en esta sección, encontramos algunos con una larga y consistente carrera (Can, Parliament Funkadelic o Captain Beefheart), otros con un breve periodo dorado de 2 o 3 discos (Gang Of Four, Magazine o Devo), y otros que prácticamente no publicaron discos oficiales siquiera, pero que generaron impacto por alguna razón.

En esta última categoría suelen encuadrarse bandas que tomaron parte de escenas incipientes, y que vieron truncada su trayectoria antes de darse apenas a conocer, o grupos que con el paso del tiempo han despertado algún interés no tanto por su calidad como por mostrar una crudeza y una contundencia adelantadas a su tiempo de alguna manera.

Entre esas bandas tenemos que citar a Electric Eels, formación proto-punk que no os va a cambiar la vida ni mucho menos, pero que forjaron una cierta leyenda en Cleveland, Ohio a principios de los 70, algún año antes de que emergieran bandas como Rocket From The Tombs (de los que hablaremos algún día), y sus hijos bastardos Dead Boys y Pere Ubu.

Lee más

Bukowski: Un plan maestro.

Mi padre tenía un plan maestro. Me dijo:

– Hijo mío, cada hombre debería de comprar una casa en su vida. Cuando muera, su hijo heredaría esa casa. Más adelante ese hijo compra su propia casa y luego muere. Entonces su hijo hereda dos casas. Ese otro hijo pronto adquiere la suya propia y entonces ya tiene tres casas…

La estructura familiar. O cómo vencer a la adversidad a través de la familia. El creía en eso. Coge la familia, mézclala con Dios y la Nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes todo lo que necesitas.

Charles Bukowski – La Senda del Perdedor  (1982)

Orígenes del rock- Country Blues

A lo largo del siglo XX, y en muchas ocasiones, el Blues ha demostrado ser más que un simple “estilo  musical”, alcanzando la categoría de “forma musical”, admitiendo diferentes enfoques, diferentes formatos instrumentales y diferentes envoltorios o barnices, y pese a todo seguir siendo identificable la presencia de un sonido “bluesero”.

Podemos por tanto entender el Blues como “forma musical” porque permite ser incorporado como estructura formal en la ejecución de diversos estilos musicales, ofreciendo múltiples opciones de interpretación. Así por ejemplo, una banda de Jazz puede tocar blues, e igualmente una banda de Rock, de una forma diferente, puede también tocar blues. El Blues puede ser balada o puede servir para el baile, puede ser canción protesta o canción de cabaret.

Simultáneamente, por supuesto, el Blues ha existido siempre como un “estilo musical” concreto,
pudiéndonos referir a diferentes clasificaciones o subgéneros dentro del mismo, como el Blues Rural (o Country Blues, en inglés), el Piano Blues, el Blues Eléctrico, etc.

Teniendo presentes estas dos facetas: el Blues como “forma musical” (adaptable a otros estilos) y el Blues como “estilo musical” en sí mismo, podremos entender más claramente un argumento que, tal vez, no
expresé con demasiada claridad en mi último artículo. La idea es, a grandes rasgos, que para comprender en una contextualización temporal correcta la aparición del Rock & Roll en los años 50, no debemos fijarnos en el Blues estrictamente como un estilo musical acotado, sino más bien como una forma musical adoptada por otros estilos musicales contemporáneos.

Lo entenderéis mejor con la siguiente afirmación. El Rock & Roll de principios de los 50 no surge del estilo puramente Blues de finales de los 40, sino más correctamente de estilos musicales más propios de la tradición Jazz, como el Jump Blues (siendo éste un estilo heredero del Swing Jazz de las Big Bands, que abraza el blues como forma musical).Al final, es pura terminología, qué duda cabe. No obstante, si atendemos a los artistas implicados y a sus trayectorias, veremos que muchos de los sonidos rocanroleros de finales de la década de los 40, salvo ciertas excepciones, son fruto del trabajo de músicos con un pasado en orquestas Swing y no tanto del de bluesmen en el sentido más tradicional del término.

Propongo esta visión frente a la más extendida concepción del Blues de Chicago (de los años 40 y
50) como antecesor directo del Rock & Roll. Cuando hablo de Blues de Chicago, pensad en el Blues Eléctrico de gente como Muddy Waters, Howlin’ Wolf o Sonny Boy Williamson II.

Según mi criterio, esta pequeña “deformación” (Satán me libre) de sobreestimar el Blues de Chicago como predecesor del Rock & Roll de los 50 se debe a la enorme influencia que efectivamente ejerció sobre la música Rock de los años 60 y parte de los 70, y que se ha filtrado hasta nuestros días. Y genial que así sea, que conste, no tengo nada en contra del Blues de Chicago, ¡¡ni mucho menos!! Solo quiero puntualizar que, si el Rock & Roll es la manzana, el BLUES no es la rama, sino la raíz; y el Blues de Chicago, otra rama paralela (coetánea).

Todo lo que estoy diciendo, habla a favor del Blues, que no os quepa ninguna duda. Precisamente por haberse convertido en forma musical, más allá de estilos y subgéneros. Por haber calado tanto en el imaginario colectivo de los músicos, primero en Estados Unidos, y después en muchos otros países (principalmente en los llamados “occidentales”).

Tratando ahora de identificar la esencia del BLUES como raíz, considero que la música más auténtica y fundamental, y la que condensa todas sus tan inspiradoras “bondades”, reside en aquel Blues
Rural de los años 20 y los años 30.

Comento ahora algunos argumentos al respecto:

Primero, por su evocadora autenticidad, su capacidad para transmitir cruda emoción, lo
que tantas veces llamamos “feeling”. Y no me refiero a un sentimiento de tristeza. El Blues no nos pone tristes, de hecho, más bien es la cura: “Blues is the healing”, decía John Lee Hooker. Puede ir cargado de melancolía, de desgarro, pero también de vitalismo, de ganas de comerse el mundo, de comerse la noche, de comerse a esa chica…

Podéis ahora escuchar esta composición de Blind Willie McTell, con su curioso trabajo de guitarra y su narrativa. Una joya.

BLIND WILLIE MCTELL –
“STATESBORO BLUES” (1928)

 

Segundo, por su extrema originalidad y frescura, encontrándonos con solistas  inconfundibles e inimitables, desarrolladores de un estilo totalmente personal, y escapando en muchas ocasiones de la rigidez de los 12 compases.En nuestros días, estamos acostumbrados a entender el Blues como una fórmula mucho más estandarizada, y en cierta parte, es verdad que la estandarización ha sido siempre una característica inherente al Blues. No obstante, en los años 20 y 30 las particularidades estilísticas entre los diferentes artistas eran mayores. Como ejemplo, esta canción de Charlie Patton afinado en Mi Abierto (Open E), donde habla, sin alusión directa, de la adicción a la cocaína. Si os fijáis, cuando canta la letra, deja sin concluir cada verso, omitiendo la palabra “spoonful” (cucharada, pizca), que en su lugar verbaliza con la guitarra.

 

CHARLIE PATTON –
“A SPOONFUL BLUES” (1929)

 

Tercero, por la crudeza que manifiesta, alejándose de clichés comerciales y estilísticos, tanto en su música, indomable y apasionada, como en sus letras, muchas veces tratando temas como la miseria, la fatalidad, el sexo o las drogas.No hay nada más heavy o macarra que un blues de los años 20, pero para entenderlo hay que mirar más allá de la pizarra, de los surcos y del sonido cacofónico.Como muestra, la canción que podéis escuchar a continuación narra la desesperación de un alcohólico (el propio Tommy Johnson) que recurre a la ingesta de alcohol de quemar para saciar su sed. “Canned heat” puede traducirse como “calor enlatado”, en alusión al alcohol que se empleaba como combustible en las antiguas cocinas domésticas.

 

TOMMY JOHNSON –
“CANNED HEAT BLUES” (1928)

>

 

Cuarto, porque mantiene una pureza extraordinaria, siendo un buen reflejo del tipo de Blues
primitivo y original que podríamos escuchar en los albores del siglo XX. Supone un vínculo directo con la tradición y cultura negras.
Apreciad la siguiente canción. Expresa el lamento de los esclavos en los campos de trabajo para la construcción de diques (levees) como protección frente a las crecidas de los ríos.
 
ALGER “TEXAS”
ALEXANDER – “LEVEE CAMPS MOAN BLUES”
(1927)

 

Quinto. Porque en ocasiones presenta también un punto extravagante y bizarro, arcaico a la vez que atemporal, y por lo tanto, esotérico e incluso futurista. (Toma ya)

 

GARFIELD AKERS –
“COTTONFIELD BLUES, PART 2” (1929)

 

Un universo sonoro acojonante, que os recomiendo que investiguéis. Al principio cuesta hacerse al oído, es verdad, pero si conseguís que esta música os cale, os habréis hecho uno de los mejores regalos en lo que a disfrutar la música se refiere…

Bandas Alienígenas: Parliament-Funkadelic

Leyendo mis artículos de Orígenes del Rock (subidos a la antigua página de SinPunktoFijo, y que se irán subiendo aquí poco a poco), uno podría tomarme por un talibán de la música negra que sobrevalora tremendamente la influencia afroamericana en los cimientos del Rock, y que menosprecia los inputs de artistas blancos, como si estos últimos fueran meros “ladrones” de ideas que descafeinaban las auténticas raíces.

Por el contrario, TODOS los grupos que había reseñado hasta ahora en esta sección de Bandas Alienígenas estaban compuestos por músicos blancos (o asiáticos) al 99%. ¿Cómo puede ser esto posible si tan “racialmente sesgadas” parecían mis opiniones? Una respuesta simple y rápida sería que las bandas que suelo incluir en esta sección pertenecen a escenas como el post-punk, la psicodelia o el kraut-rock, con un alto componente conceptual, así como con un fuerte influjo de otras disciplinas artísticas como el cine o la literatura, siendo en definitiva unas formas musicales relativamente alejadas de las raíces, y que históricamente han tenido mayor calado entre la población blanca por diversas razones sociológicas.

Con todo, existen excepciones, y hoy os traemos una de ellas. Un colectivo de músicos negros que no tuvieron ningún complejo en combinar música de altísimo nivel (lo primero es lo primero) con toda una parafernalia absolutamente psicodélica y espacial, incluyendo ciertas dosis de humor en algunos momentos. El resultado es uno de los movimientos más estéticamente extravagantes y más musicalmente espectaculares de los años 70.

Lee más