Carandiru (2003). Héctor Babenco

Carandiru (2003). Héctor Babenco

De la pocas películas que encuentro a la altura de Ciudad de Dios. La Casa de Detenciones de Sau Paulo, comúnmente llamada Carandiru, es la cárcel más grande de Latinoamérica y sufre una gran superpoblación en sus celdas, imaginaos que hervidero. En ella entra a trabajar un doctor para empezar un programa de prevención del SIDA, antes de la terrible fecha del 2 de octubre de 1992, día de la Masacre.
La narrativa se vertebra a través del trabajo diario del doctor, donde se van presentando los diversos y pintorescos presidiarios. Usando flashback, podemos ver las intrépidas vidas de estos personajes antes de ingresar en la penitenciaría y que les condujo a ella. Esta ambientación doble, nos permite comprender la realidad social de la lúgubre cárcel, como las barriadas de donde proceden, con todos sus aspectos agridulces, sin perder el hilo. Muchos de los actores tienen una presencia tal, que crees que estás ante un criminal de verdad.

Un dato curioso, es que la película llevó un total de 3 años en producirse. Babenco reunió una gran cantidad de los actores más prestigiosos de Brasil y los mezcló con una remesa de principiantes, que estuvo aleccionando durante meses en talleres. Utilizó más de 40 localizaciones, muchas movilizaciones de extras y kilómetros de metraje. El resultado no desmerece de tan arduo esfuerzo.

Ficha IMDB

Corazones Sucios: samurais y conspiraciones en Brasil

¿Qué relación une a Brasil y Japón?  Aparentemente nada del otro mundo. Por cultura general uno se acuerda del entrenador brasileño y borrachín de Oliver y Benji, o de los sopapos que sueltan los mulatos que practican jiu-jitsu brasileño.

Sin embargo, ambos países comparten una historia de amor/odio que incluye éxodos masivos y un grupo terrorista que se llevó por delante veintitrés personas en territorio brasileño.

Empecemos por el final. A día de hoy los brasileños son la cuarta“minoría” presente en Japón, apenas superada por los coreanos, filipinos y chinos. ¿Como se explica?

En realidad, la migración comenzó en sentido contrario. En 1895 el Presidente de los Estados Unidos de Brasil y el Emperador japonés Yoshihito firmaron un importante acuerdo de Amistad y Comercio. Este convenio permitió que miles de japoneses emigrasen a Brasil a principios del siglo XX.

Precisamente el país del sol naciente tenía una grave crisis demográfica  (justo lo contrario que ahora) y en Brasil necesitaban mano de obra para las plantaciones. Sólo entre 1917 y 1940, llegaron 164 mil japoneses –la inmensa mayoría al Estado de Sao Paulo– .

La adaptación de los inmigrantes no fue fácil. Había un fuerte choque cultural y un racismo inherente al proceso que sufría Brasil en aquella época. Los latifundistas imponían condiciones leoninas y obligaban a los trabajadores nipones a cumplir sus contratos. Algunos se rebelaron y huyeron. Lee más