Bandas Alienígenas: Parliament-Funkadelic

Leyendo mis artículos de Orígenes del Rock (subidos a la antigua página de SinPunktoFijo, y que se irán subiendo aquí poco a poco), uno podría tomarme por un talibán de la música negra que sobrevalora tremendamente la influencia afroamericana en los cimientos del Rock, y que menosprecia los inputs de artistas blancos, como si estos últimos fueran meros “ladrones” de ideas que descafeinaban las auténticas raíces.

Por el contrario, TODOS los grupos que había reseñado hasta ahora en esta sección de Bandas Alienígenas estaban compuestos por músicos blancos (o asiáticos) al 99%. ¿Cómo puede ser esto posible si tan “racialmente sesgadas” parecían mis opiniones? Una respuesta simple y rápida sería que las bandas que suelo incluir en esta sección pertenecen a escenas como el post-punk, la psicodelia o el kraut-rock, con un alto componente conceptual, así como con un fuerte influjo de otras disciplinas artísticas como el cine o la literatura, siendo en definitiva unas formas musicales relativamente alejadas de las raíces, y que históricamente han tenido mayor calado entre la población blanca por diversas razones sociológicas.

Con todo, existen excepciones, y hoy os traemos una de ellas. Un colectivo de músicos negros que no tuvieron ningún complejo en combinar música de altísimo nivel (lo primero es lo primero) con toda una parafernalia absolutamente psicodélica y espacial, incluyendo ciertas dosis de humor en algunos momentos. El resultado es uno de los movimientos más estéticamente extravagantes y más musicalmente espectaculares de los años 70.

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James Brown – Live at the Apollo

Artista: James Brown Álbum: Live at the Apollo
Año de publicación: 1963 Sello: King

1.     Introduction to James Brown and The Famous Flames (por Fats Gonder)
2.     I’ll Go Crazy
3.     Try Me
4.     Think
5.     I Don’t Mind
6.     Lost Someone
7.     Medley
8.     Night Train

 

He aquí, el Rey del Funk, el Padrino del Soul… el ayatollah del rock and roll… hay cien mil etiquetas para referirse a James Brown,  quedan muy bien si eres locutor de Radio 3 pero fuera de antena solo sirven para invocar al todopoderoso Dios de la vergüenza ajena.

En un despegue fulminante, James Brown y su banda llegan a la década de los sesenta con un curriculum tremendo, no solo por los éxitos de sus singles como Please, Please, Please, Think o Try Me, que desde su lanzamiento pasarían a ser emblemas del R&B, si no también por contar con uno de los directos más enérgicos y  bregados de la escena. Precisamente cuando hablábamos de Ike & Tina Turner, apuntábamos que se les llegaba a comparar con Brown por su fuerza sobre el escenario.

Ese nivel, no era gratuito, el grado de exigencia que aplicaba James Brown a sus músicos (y también a sí mismo) podía hacer sudar al mismo sargento de instrucción de la chaqueta metálica, no obstante, llegaron a dar hasta 300 conciertos al año. El Show estaba totalmente ensayado y estudiado, se trabajaba para cuidar el más mínimo detalle… la presentación, la introducción de la banda, la entrada de  Brown con los músicos ya en escena, el final con el Please, Please, Please y la retirada del maestro con la capa… todo era parte del espectáculo. Lee más