El juego de los espejos. Reflejo imágenes que me cruzo por la calle y, a través de lo que muestro, me retrato.

#Calle 10

Machismos cotidianos: Un día cualquiera

Estamos en un bar, una amiga y yo, hay música y bastante gente pero se puede estar bien. Al cabo del rato entran dos maromos pijos y gilipollas (les faltaba el jersey sobre los hombros, el resto de tópicos se cumplía totalmente), con la típica actitud machista, es decir, nos ven, se arriman todo lo que pueden y comienza el acoso, primero hablan de nosotras como si fuéramos objetos puestos ahí para que ellos comenten lo que le parecemos y como si nosotras estuviéramos sordas, en caso de no estarlo, deben de presuponer que nos encanta ser el centro de atención de sus miradas y atención, andan al acecho arrimándose cada vez más. Ya pasan al siguiente grado que es hablarnos directamente, claro está, me hago la sorda para ver si captan la directa pero obviamente como son retrógrados o les pone mucho más una negativa no se queda ahí el asunto.

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